Hoy, por la primera vez, pensé que no tendré más ganas de volver al Brasil. Es que tengo pensado mucho en niños, y no hay duda que la cualidad de vida acá es muy mejor.
Caminando por la calle escuchamos una música y seguimos para ver lo que se pasaba. Era un circo llevando diversión a los niños en una plaza. Había piernas de palo, malabares, monociclos, equilibrismos… ¡de todo! ¡Gratuito! ¡Sin miedo! ¡Sin cercas!

Nosotros llegamos un poco tímidos, y yo tenía miedo que los padres pudieran vernos como intrusos. Pero no, todo estaba tranquilo. Sacamos fotos de los niños, fuimos invitados a participar (y participamos, ¡claro!), nadie nos miró con cara fea o cosa así. Todo eso porque acá es calmo. Las personas no tienen miedo de que los roben, de que roben a sus hijos. No tienen la costumbre de coger fuerte los bolsos como nosotros. Los bancos no tienen puertas de seguridad. Las cajas electrónicas de los bancos son en las calles, y las personas sacan la plata a cualquier hora.
Creo que eso se reflete en todo el comportamiento de las personas. Ellos tratan los niños con menos miedo, los dejan más sueltos, confían que pueden crecer. Eso es notable en la educación. Los adultos estaban allá, ayudando los hijos, pero muchos estaban solitos, jugando, escalando las cuerdas…
Caminé en piernas de palo e hizo equilibrismo. ¡Y fui bien! ¡Me quedé encantada, parecía una niña!

Victor también se divertió.

Caminando por la calle escuchamos una música y seguimos para ver lo que se pasaba. Era un circo llevando diversión a los niños en una plaza. Había piernas de palo, malabares, monociclos, equilibrismos… ¡de todo! ¡Gratuito! ¡Sin miedo! ¡Sin cercas!
Nosotros llegamos un poco tímidos, y yo tenía miedo que los padres pudieran vernos como intrusos. Pero no, todo estaba tranquilo. Sacamos fotos de los niños, fuimos invitados a participar (y participamos, ¡claro!), nadie nos miró con cara fea o cosa así. Todo eso porque acá es calmo. Las personas no tienen miedo de que los roben, de que roben a sus hijos. No tienen la costumbre de coger fuerte los bolsos como nosotros. Los bancos no tienen puertas de seguridad. Las cajas electrónicas de los bancos son en las calles, y las personas sacan la plata a cualquier hora.
Creo que eso se reflete en todo el comportamiento de las personas. Ellos tratan los niños con menos miedo, los dejan más sueltos, confían que pueden crecer. Eso es notable en la educación. Los adultos estaban allá, ayudando los hijos, pero muchos estaban solitos, jugando, escalando las cuerdas…
Caminé en piernas de palo e hizo equilibrismo. ¡Y fui bien! ¡Me quedé encantada, parecía una niña!

Victor también se divertió.


1 comentario:
Nina, tenho curtido muito o teu blog, é um jeito de viajar tb. esse sentimento de respeito e liberdade faz muito falta aqui, né?
será que um dia vai mudar?
beijo /
Marcia
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